El lugar al que conduce esta ruta es de gran belleza pero presenta dos dificultades: la localización debe hacerse siguiendo rigurosamente las indicaciones del plano, teniendo en cuenta las distancias marcadas, y por otro lado, sólo en primavera y ocasionalmente en otoño existen garantías de contemplarla en toda su magnitud, pues su tamaño y a veces hasta la presencia de agua depende en gran medida de las precipitaciones.
Acercarse hasta la Carballosa supone una profunda integración en la naturaleza. El aislamiento del lugar y la quietud que proporcionan el agua y un paisaje caracterizado por la amplitud del horizonte, en pleno corazón de Terra Cha, le proporcionan al visitante paz y sensación de libertad.
Todas las inmediaciones de la laguna están encharcadas, por lo que es obligado el uso de calzado impermeable.