La ruta es fácil, tanto por su longitud (unos tres ki tros), como por la pendiente y el estado del camino y se caracteriza por los contrastes paisajísticos. Se puede hacer tanto a pie como en bicicleta.
En los primeros pasos atravesamos una zona de concentración parcelaria donde dominan los pastizales y campos de nabos. Más adelante cruzamos el regato de Bomello, que sólo lleva agua en invierno y que surte un hermoso bosque de abedules y algún carballo.
Dejando esta vaguada cambia el paisaje, pues abunda ya el granito al descubierto. Si tenemos fuerza y ganas podemos aventurarnos a coronar la «pena do Rengo», desde la que hay hermosas vistas. De nuevo en la pista, llegamos pronto al Veral, lugar apropiado para un descanso activo con ocasión de ver una pequena capilla.
La ruta sigue hacia el Mera, en donde sendas y caminos de pescadores nos abrirán la vista a campos de un verde esplendoroso.