Una de las más bonitas playas fluviales naturales del Miño. La desembocadura del Ladra en el Miño origina en la margen izquierda un asentamiento de arena y un remanso de agua donde el baño carece de peligro. Antes de llegar a la playa, una gran carballeira dotada de bancos, barbacoas y algún chiringuito ofrece un buen lugar de esparcimiento. En este lugar, el 4 de julio se celebra una romería de gran renombre, para la que se ha restaurado una pequeña capilla. Desde el templo, un camino conduce hasta un interesante molino, actualmente habitado.